15/1/12
17/11/11
El pariente
Es una fusión jarocha de Pito Pérez y Chin Chin el teporocho. Podría tener 50 o 70 años, pero, por una extraña razón resiste el sol, el aire y la lluvia más que cualquier joven. Mide no más de 1.50, trae el pelo enmarañado y una barba crecida en desorden como hierba silvestre. Siempre trae short y sandalias. Por su olor y costras de mugre en la piel parece que nunca se ha bañado.
Su desayuno, comida y cena es una botellita del mezcal más barato, del Oxxo, intercalado con algún alimento que le regalan en la taquería cercana. Empecé a tener trato con él porque se sentaba en la banqueta, afuera de la casa que recién alquilé. Antes de mudarme, durante dos o tres días estuve pintando las paredes con la puerta abierta para soportar el calor, acompañado de mi viejo radio; en tanto, él permanecía sentado en el escalón de la entrada oyendo la música. Cuando reconocía alguna canción de antaño que algo le recordaba, comenzaba a seguirla con su voz aguardientosa de Louis Armstrong, y hasta dejaba salir una que otra lágrima sin pudor, mientras se le quebraba la voz de sentimiento.
Entre plática y plática decía incoherencias como:
-Entonces qué pariente, tú eres de los Uscanga? Yo le decía que sí, por seguirle la corriente.
Después, por medio de correspondencia que llega a la casa, me enteré que ahí vivió otro inquilino con ese apellido.
Desde entonces, cada que nos encontramos intercambiamos el saludo:
-¡Qué pasó pariente!
Y enseguida, nada tonto, el pariente me pide para su botellita de mezcal.
Su desayuno, comida y cena es una botellita del mezcal más barato, del Oxxo, intercalado con algún alimento que le regalan en la taquería cercana. Empecé a tener trato con él porque se sentaba en la banqueta, afuera de la casa que recién alquilé. Antes de mudarme, durante dos o tres días estuve pintando las paredes con la puerta abierta para soportar el calor, acompañado de mi viejo radio; en tanto, él permanecía sentado en el escalón de la entrada oyendo la música. Cuando reconocía alguna canción de antaño que algo le recordaba, comenzaba a seguirla con su voz aguardientosa de Louis Armstrong, y hasta dejaba salir una que otra lágrima sin pudor, mientras se le quebraba la voz de sentimiento.
Entre plática y plática decía incoherencias como:
-Entonces qué pariente, tú eres de los Uscanga? Yo le decía que sí, por seguirle la corriente.
Después, por medio de correspondencia que llega a la casa, me enteré que ahí vivió otro inquilino con ese apellido.
Desde entonces, cada que nos encontramos intercambiamos el saludo:
-¡Qué pasó pariente!
Y enseguida, nada tonto, el pariente me pide para su botellita de mezcal.
16/11/11
efímero
La felicidad, si existe, es tan efímera
como la primera bocanada a un cigarro,
el primer sorbo a una taza de café
o un orgasmo
como la primera bocanada a un cigarro,
el primer sorbo a una taza de café
o un orgasmo
7/11/11
Fauna urbana
Está, por ejemplo, un hombre flaco y encorvado que ya desde antes conocía porque me había tocado ir en un camión donde se subió. Su forma de pedir provoca aversión y la gente le da para que se aleje. No habla, sino gime, dando a entender con una mano que necesita ayuda para comer, acentuando un gesto de sufrimiento. Cuando se le da una moneda, hace varias caravanas gimiendo y aborda al siguiente pasajero, hasta completar su recorrido por todos los asientos. Si no se le da, sigue gimiendo otro rato lastimeramente como para provocar remordimiento. Muchos ceden y terminan dándole. Pues este pedigüeño, ahora como cliente, es mucho más digno, nunca pide nada gratis, por el contrario, compra cosas caras sin chistar. Otra pedigüeña utiliza como recurso de compasión su asma crónica. Es creíble por su permanente rictus de dolor en el rostro y la chamarra que siempre utiliza, aunque el termómetro marque arriba de los 30 grados. Lo extraño es que cuando viene a comprar, siempre se toma una Coca-Cola casi helada. Hay un casi enano con manos deformes y labio leporino, por lo cual su hablar es gangoso. El llega a recargar “tiempo aire” para su celular. No podía faltar el ciego. Este usa un palo de escoba como bastón y se atraviesa de manera temeraria al paso de los
camiones, cuyos salvajes conductores a veces le impiden subir y se arrancan casi arrollándolo. Otro es el cantador de plegarias cristianas, que junta sus monedas en una lata de galletas. Mide cerca de 1.80 y tiene más de 30 años, pero calculo su edad intelectual en 13. Llega diciendo “está pelao”, queriendo decir que está escasa la colecta de monedas. Compra un cigarro mentolado y hace un corte de caja (o de bote), azotando ruidosamente las monedas sobre el cristal del aparador. También tengo en mente al payaso gritón, que más bien espanta a la gente en lugar de causarle risa, por lo agresivo de sus chistes. Dice cosas como: “suban, suban (al camión), trae aire acondicionado y vista panorámica (pese a que, como todos los autobuses urbanos de Veracruz, se está cayendo a pedazos). ¡Suban que ya se va!, las muchachas guapas no pagan, las gordas pagan doble y las flacas triple! Entra a la tienda presumiendo un pesado bulto de monedas, las cuenta y se queja de que “sólo” obtuvo $300 pesos en dos horas. Se ríe con sarcasmo cuando le digo que yo no gano eso y aparte tengo que pagar renta, luz, impuestos…
8/10/11
CV
Nací en la ciudad de Puebla de los Angeles el 19 de febrero de 1958.
Aproximadamente seis años después la familia se trasladó a la ciudad de México, donde viví más de 40 años.
Entre 1978 y 1980 cursé el bachillerato en el Colegio de Ciencias y Humanidades, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Posteriormente estudié durante tres años la carrera de periodismo y ciencias de la comunicación, en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.
En 1981-1989 trabajé en la Gaceta UNAM, órgano oficial de la institución, como corrector de estilo y reportero, sucesivamente.
En 1990 me incorporé al diario unomásuno como corrector de estilo, donde trabajé hasta 1997. En ese lapso también publiqué entrevistas en el suplemento cultural Sábado, dirigido por el escritor Huberto Batis.
En el periodo de 1997 a 1999 fui jefe de información en el semanario Voz Pública, del periodista Francisco Huerta. Al mismo tiempo publicaba la columna Polvos de la urbe en el mismo medio.
En 1998 ingresé al periódico La Jornada, donde fui editor en la sección La Capital hasta 2007. Paralelamente publiqué crónicas, entrevistas y artículos con temas de cultura.
En 2002 obtuve el premio a la crónica urbana convocado por el Consejo de la Crónica de la Ciudad de México.
En 2008 decidí trabajar por mi cuenta y establecí un negocio de papelería y servicios digitales en la ciudad de Veracruz, donde radico desde ese año.
Actualmente publico dos blogs en la red: Refugio del croto (wwwbeatnikscrotosjipis.blogspot.com/) y La ecoaldea (www.laecoaldea.blogspot.com/)
24/8/11
Ecoaldea en Conejos
En este terreno dos locos pretendemos establecer una ecoaldea.
Se ubica en la localidad de Conejos, municipio de Paso de Ovejas, Veracruz.
Tal vez es una pretensión exagerada. Tal vez termine siendo apenas una ecogranja familiar y no una comunidad de personas afines, en cuanto a vivir de acuerdo con los principios de la permacultura.
Aun así, con alcanzar una mínima parte de esa utopía sería un gran logro, considerando los pocos recursos disponibles. Lo importante es que el primer paso está dado.
Ecotabiques, el valor de la basura
Los ecotabiques son una alternativa de construcción accesible, sencilla, económica y favorable para el medio ambiente, al aprovecharse los desechos plásticos y otros materiales no biodegradables. Existe una experiencia, en Guatemala, donde en el Laboratorio de Ingeniería de la Universidad de San Carlos investigadores llevaron a cabo un estudio cuya conclusión es que los ecoladrillos tienen las características necesarias para construir con ellos bardas sólidas para cualquier edificación. A partir de esa experiencia han fomentado la elaboración de ecoladrillos en escuelas primarias de la capital y del medio rural de ese país, con bastante éxito.
Todo esto lo comparten en su sitio web: http://ecoladrillo-lafabulosa.blogspot.com/ . En éste puede accederse a un manual de construcción con ecotabiques y a más información acerca de reciclaje de plásticos y otros materiales.
Como una práctica, formamos varios ecotabiques con botellas de pet, de las utilizadas para el agua purificada de litro y medio; durante cuatro semanas las utilizamos como recipientes de todo tipo de materiales de desechos, con la única condición de que estuvieran limpios, secos y sin ningún residuo orgánico. Utilizamos sobre todo empaques de plástico, etiquetas, envolturas de galletas, de frituras industrializadas, cajetillas de cigarros y bolsas de plástico, entre otros.
La forma de elaborar los ecotabiques es muy sencilla: se seca completamente la botella y se introducen los materiales, apretando constantemente con cualquier utensilio que llegue hasta el fondo de la botella, de manera de ir compactando el ecotabique. Al final, cuando ya no cabe más material, hay que tapar la botella y listo: tenemos una pieza compacta, resistente y ligera, con la cual se pueden formar bardas, macetas y muchas otras estructuras, como se indica en el manual mencionado. En nuestro caso, construimos una mesa con los ecotabiques, lo cual nos sirvió de práctica para más tarde elaborar estructuras más complejas.



Todo esto lo comparten en su sitio web: http://ecoladrillo-lafabulosa.blogspot.com/ . En éste puede accederse a un manual de construcción con ecotabiques y a más información acerca de reciclaje de plásticos y otros materiales.
Como una práctica, formamos varios ecotabiques con botellas de pet, de las utilizadas para el agua purificada de litro y medio; durante cuatro semanas las utilizamos como recipientes de todo tipo de materiales de desechos, con la única condición de que estuvieran limpios, secos y sin ningún residuo orgánico. Utilizamos sobre todo empaques de plástico, etiquetas, envolturas de galletas, de frituras industrializadas, cajetillas de cigarros y bolsas de plástico, entre otros.
La forma de elaborar los ecotabiques es muy sencilla: se seca completamente la botella y se introducen los materiales, apretando constantemente con cualquier utensilio que llegue hasta el fondo de la botella, de manera de ir compactando el ecotabique. Al final, cuando ya no cabe más material, hay que tapar la botella y listo: tenemos una pieza compacta, resistente y ligera, con la cual se pueden formar bardas, macetas y muchas otras estructuras, como se indica en el manual mencionado. En nuestro caso, construimos una mesa con los ecotabiques, lo cual nos sirvió de práctica para más tarde elaborar estructuras más complejas.



29/7/11
Epitafio
Por Gabriel Lara Klahr
Cuando yo viví todo era igual que ahora
Fue en tiempos del edicto de repatriación.
Existía la sabiduría y existía la bestialidad.
No fue relevante mi historia:
Amar lo codiciado por los simples,
Matar por ello,
y odiar lo que despreciaban.
Querría haber sido diferente.
Que cómo me gustaría haber sido?
Sacrificado. En el gozar en general.
Principalmente en los goces ocultos,
como la frustración de ser mínimo en todo.
Como el de receptor
de promesas de beneficios.
como la ostentación aunque fuera secreta
de las virtudes,
Me gustaría haberme dejado amar,
Desde luego por los pobres.
21/7/11
Joaquín
Por alguna jodida razón nunca puedo subir fotos
directamente a Facebook, así que hago trampa para compartirlas.
Como esta de Joaquín, con su clásica mirada que me toca fibras
de abuelo nostálgico
4/7/11
Ciudadanos de Veracruz en defensa de la avenida Salvador Díaz Mirón
Al parecer el proyecto incluye el paso por esa avenida de un tren de pasajeros. El problema es que esto implica tirar gran cantidad de árboles, muchos de ellos centenarios, que embellecen, dan sombra y oxígeno a esta ciudad tan necesitada precisamente de áreas verdes, ya que obras de gobiernos anteriores y los huracanes han acabado con las mismas, lo cual se refleja en la creciente aridez y el aumento de la temperatura en esta ciudad de por sí calurosa.
Frente a lo anterior, vecinos de la avenida Salvador Díaz Mirón y ciudadanos en general se están organizando para impedir que se lleve a cabo el proyecto. Consideran que hay otras avenidas, de trazo más reciente, donde la obra se puede llevar a cabo sin afectar más la identidad arquitectónica de la histórica avenida. El movimiento ciudadano pide que el gobierno los escuche y rectifique a tiempo. Con ello las autoridades del ayuntamiento y del estado, actuarían de acuerdo con las políticas que siguen los gobiernos en la actualidad, a escala internacional, para enfrentar los graves problemas ambientales, como el cambio climático y el calentamiento global.
Los activistas también llaman a más ciudadanos a difundir su reclamo, para atraer más apoyo de la sociedad civil.
27/6/11
Tierramor, ejemplo de granja autosustentable
Labores en la parcela de Tierramor, en Erongarícuaro, Michoacán
Los fundadores de Tierramor comenzaron su labor en 1999. A la fecha esta pequeña granja, situada en el poblado de Erongarícuaro, Michoacán, en la ribera del lago de Pátzcuaro, constituye uno de los espacios permaculturales más sólidos en México. Sus creadores no se han quedado en el disfrute vanidoso e individualista de lo logrado con tanto trabajo, sino que lo comparten de manera generosa, haciendo una labor social trascendente.
Los fundadores de Tierramor, Marina Ortiz y Holger Hieronimi, entre cuyos frutos se cuentan tres hijos criados bajo los principios éticos y ecológicos de la permacultura, explican en su sitio web (www.tierramor.org):
“Nuestro trabajo es una fusión de conocimientos y experiencias adquiridas en el ecodesarrollo y las terapias alternativas durante más de 20 años. Es una búsqueda para vivir regenerando los ecosistemas y restableciendo las conexiones vitales, de las cuales todos dependemos para sobrevivir , en lo ecológico, social, emocional y espiritual. Nos guía, como el nombre sugiere, el amor y el respeto hacia la madre tierra y todas las expresiones de vida en ella”.
Aparte de construir con sus propias manos su casa, con adobe y otros materiales ecológicos, han desarrollado el huerto donde obtienen los vegetales, e imparten talleres, cursos y seminarios, donde abordan: desde ecología profunda, terapia floral de Bach, hasta aspectos prácticos de la vida en las granjas ecológicas y en las ecoaldeas.
Con base en esas experiencias han reunido una extensa documentación escrita, fotográfica y en video acerca de temas de gran interés, como: la agricultura orgánica y regenerativa en parcelas ejidales, una experiencia familiar. Construcción de dos cisternas de ferrocemento artesanal (fotogalería con explicación del proceso).
Hortalizas escolares ecológicas, cómo producir nuestros alimentos. Agricultura orgánica campesina, proyecto de agricultura orgánica en tierras ejidales del pueblo de Arocutín, Michoacán (galería fotográfica). Proyecto de hortaliza escolar en el Centro Educativo Pátzcuaro. Han impartido cursos y talleres de diseño integrado y permacultura.
También cuentan con la memoria del proceso de establecimiento de la mini granja familiar, que incluye conocimientos prácticos sobre sanitarios secos y composteros, reunidos durante más de 15 años utilizando sanitarios que funcionan sin agua. Al respecto describen cuatro modelos de sanitarios secos y composteros y experiencias en su construcción y manejo.
Otros documentos que han generado son: manejo sustentable del agua en casas familiares en zonas rurales de México. Proyecto de hortalizas comunitarias y permacultura en la ecoaldea Huehuecóyotl. Paisajes comestibles huertos y hortalizas caseras.
A todo este material se puede acceder en el sitio web de Tierramor, referido líneas arriba.
12/6/11
Cucarachas
En lugares con clima templado, como del que provengo, las cucarachas son relativamente escasas, y su presencia en una vivienda suele interpretarse como falta de higiene de sus habitantes. Ahí miden unos dos centímetros las más grandes. Pero en el trópico, como aquí en Veracruz, las cucarachas adultas miden normalmente seis o siete centímetros y lo invaden todo, por lo que se acostumbra uno a verlas hasta en lugares limpios. Leí que en inglés cucaracha se escribe cockroach; al parecer es una onomatopeya del sonido que producen al aplastarlas. Efectivamente, las grandes y gordas más o menos así suenan, y me producen asco, por lo que evito acabar con ellas de esa manera, como lo hace la mayoría de la gente aquí. Confieso que en esta ciudad he desarrollado una manía: cuando veo cucarachas siento como si me recorrieran el cuerpo y empiezo a revisarme si no se me subió alguna, como dos o tres veces me ha pasado, y siento el cosquilleo de sus patas varios minutos después de aventarla lejos.
Parece que adivinan mi aversión por ellas y se presentan a la menor oportunidad. Hace unos días vi una en mi negocio, tomé la escoba para batearla hacia afuera y se metió detrás de un mueble. Iracundo, olvidando mis pretensiones ecologistas tomé un bote de insecticida en spray y rocié el lugar en abundancia. De inmediato salieron del mismo rincón más de 20 ejemplares de las más grandes. Traté de conservar la calma frente a la estampida, pues en ese momento entraba una clienta a comprar algo; la recibí aparentando normalidad, y en eso sentí la sensación de unas patas de cucaracha en la parte trasera del cuello. Pensé que era mi imaginación pero no, ¡sí era una cucaracha, gorda, con las alas abiertas! Al sentir mi mano salió volando hacia la clienta, que sólo se hizo a un lado y evadió al insecto con naturalidad.
Cuando salió la clienta, tomé la escoba, aplasté a cuanta cucaracha encontré en mi camino y las eché en una bolsa con ayuda de un recogedor. El resto del día sentí patas del bicho que me recorrían todo el cuerpo. Tal vez fue mi castigo por el cucarachicidio que cometí. Luego me puse a investigar acerca de este insecto, para racionalizar mi idea acerca de él y evitar que mi obsesión se convierta en fobia, lo cual sería una desgracia, pues en Veracruz cucarachas hay hasta en la sopa.
Leí acerca de su gran capacidad de sobrevivencia, que probablemente las haría los últimos seres vivos en la tierra después de una catástrofe nuclear; que tienen millones de años de adaptación, que son los insectos más longevos, algunas especies, como la rinoceronte, la más grande (15 centímetros) viven hasta diez años. La velocidad que desarrollan corriendo, equivale a 300 km/h en el hombre. También, que es muy difícil acabar con ellas; hay mil métodos, pero ninguno cien por ciento efectivo. Y menos mal, porque, como todos los seres de la naturaleza, las cucarachas cumplen una función en el ciclo de la vida. Consumen desperdicios y a su vez son alimento de aves, roedores, e inclusive de personas en algunos países. Es un error pensar en exterminarlas, si bien debe evitarse que se conviertan en plaga. Hay maneras de hacerlo sin dañar el medio ambiente con insecticidas químicos. Leí al respecto acerca del “método budista” (en el sentido de que no se mata intencionadamente a las cucarachas, sino que éstas simplemente se mueren): consiste en hacer una pasta mezclando leche con dos cucharadas colmadas de bicarbonato de sodio, cuatro o cinco partes de harina de trigo y una parte de azúcar. A continuación se hacen pequeñas bolas y se introducen en los lugares donde se cree que merodean las cucarachas. Como éstas no pueden eliminar el CO2 de su estómago, al consumirlo, explotan por acumulación de gases.
Fuente: http://entomoblog.net/101-cosas-cucarachas-i.html
11/6/11
Gotitas de agua*
Para Joaquín y Aarón en especial
La educación ambiental, como todo tipo de educación, debe tener como sus objetivos principales a los niños, como los futuros guardianes de nuestro planeta, para que sean mejores guardianes que los actuales; y qué mejor medio para despertar su amor por los elementos de la naturaleza que la poesía, que es el lenguaje infantil por excelencia.
La educación ambiental, como todo tipo de educación, debe tener como sus objetivos principales a los niños, como los futuros guardianes de nuestro planeta, para que sean mejores guardianes que los actuales; y qué mejor medio para despertar su amor por los elementos de la naturaleza que la poesía, que es el lenguaje infantil por excelencia.
El editor
Por Luis Manuel
Unas gotitas muy curiosas
querían la Tierra conocer,
pidieron ayuda al viento
para que las hiciera descender.
El viento les dice amistoso:
- Muy juntas os debéis poner,
para que forméis gotas de lluvia
y a la Tierra podáis caer.
Sobre la hierba verde del campo
en forma de lluvia han caído,
unas gotas refrescan las plantas
y otras gotas se unen al río.
El agua avanza contenta
siguiendo su largo camino,
regando a derecha e izquierda
las dos orillas del río.
Y al llegar al ancho mar,
después de un largo recorrido
cansadas ya de tanto viajar,
piensan en su nube con cariño.
- Amigo, amigo Sol,
calienta, calienta un poquito,
que estamos cansadas del viaje
y queremos subirnos contigo.
Suben las gotas contentas
porque el sol las está calentando
y, convertidas de nuevo en vapor,
una nube nueva están formando.
*Tomado de Menudos Peques: www.menudospeques.net/recursos-infantiles/poesias/poesias-medio-ambiente/poema-del-arbol
9/6/11
El extraño caso de la bolsa extraviada

Veracruz, Ver., junio de 2011.- En días pasados Ale y yo protagonizamos una aventura que podría formar parte de una de esas películas mexicanas llenas de humor y absurdo involuntario. Todo comenzó con la brillante idea de rentar un lugar en la feria ganadera de Ilang Ilang, que desde hace más de 40 años se realiza en el puerto con mucho éxito, aunque en los últimos tiempos ha decaído, según dice la gente, debido a balaceras y otros hechos de violencia ocurridos aquí, como en todo el país desde que llegó al gobierno Felipe Calderón y declaró la guerra al narcotráfico.
El hecho es que luego de recorrer la feria vimos que había posibilidad de vender la joyería en “oro laminado” que ya tenemos en nuestro negocio establecido. Acudimos a la administración y después de una larga antesala nos recibió la jefa de la oficina: mariafelix, tal como lo pronuncia la gente, para diferenciar el homónimo tan fuerte de María Félix. No obstante lo ocupada y demandada que estaba, mariafelix nos recibió con amabilidad y nos ofreció un descuento de 500 pesos, dado que ya había empezado la feria, con lo cual el monto de la renta por los 14 días restantes quedaba en $7500. Luego nos acompañó en persona a nuestro stand, que según dijo estaba estratégicamente ubicado. En realidad era un pedazo de suelo de 3x3, delimitado de los puestos vecinos por láminas, pero sin nada en el frente ni atrás, “listo para instalarle la luz” (por nuestra cuenta).
Al otro día compré ocho metros de hule negro, que sería nuestra protección al cerrar el stand, cable, focos y demás material necesario, y por la noche ya estábamos instalados ofreciendo nuestra mercancía, aunque el alumbrado no era el ideal, por lo improvisado de nuestra asistencia a la ganadera.
Vendimos algo, y a la media noche, ya rendidos por todo el día de trabajo en el negocio establecido y en el puesto en la feria, nos dispusimos a guardar la mercancía. Terminamos una hora después, molidos por el esfuerzo extra. Cargamos las bolsas y mochilas con la mercancía y más adelante me di cuenta que faltaba una bolsa. Regresamos; indagando, la vecina del lado derecho, una yucateca que vendía ropa típica de su región, nos informó que ella había visto que el señor que ofrecía toques había tomado una bolsa negra que estaba olvidada y se la llevó.
Tras buscar en los alrededores por fin apareció el toques. Explicó que, efectivamente vio la bolsa olvidada, la tomó “para buscar al dueño” pero fue visto por un policía, quien lo condujo ante su superior, “un comandante” a juzgar por las insignias que portaba en las hombreras de su uniforme. El jefe lo interrogó, tomó sus datos y le dijo que podía retirarse, luego de decomisarle la bolsa. Fuimos entonces al puesto de control de la policía, donde referimos lo
ocurrido. Nos preguntaron nombre, ocupación, domicilio, edad y qué contenía la bolsa. Dijimos que era “bisutería fina”, para evitar ambiciones, e hicimos énfasis en que tenía apariencia de oro pero en realidad tenía muy poco valor en el mercado. El toques repitió que vio la bolsa, al no ver al dueño la levantó, cuando fue visto por el policía que lo llevó con su jefe. Agregó que los uniformados portaban armas de fuego, lo que hizo concluir a los policías municipales que se trataba de policías de otros municipios o estatales, que llegaron para reforzar la vigilancia de la feria.
Para despejar dudas, el comandante mandó llamar a todos los hombres a su mando para ver si el toques identificaba al que lo había detenido y al que se quedó con la bolsa. Se formaron sin orden altos, bajos, gordos, flacos, morenos, blancos, somnolientos, vivarachos, con o sin bigote, cachetones, chupados, avispados, zonsos, sin que el toques identificara a los susodichos.
El comandante –quien era el más chaparrito de todos- ordenó a sus hombres romper filas, e indignado por que pudiera quedar en duda la honestidad de “su gente” dispuso que los uniformados, con el toques a la cabeza, buscaran a los policías entre los otros agrupamientos desplegados por toda la feria. Con los afectados (o sea, nosotros) a la retaguardia, comenzó un recorrido por todo el terreno que la Asociación Ganadera destina para la feria, calculé de unas dos hectáreas. En dos o tres puestos de vigilancia se repitió la escena: al oír la historia, el comandante del grupo ordenaba a sus hombres formarse ante el toques, quien luego de pasar revista concluía que no estaban ahí los que decomisaron la bolsa.
Alrededor de las tres de la madrugada llegamos al último punto que faltaba por revisar: un terreno totalmente oscuro donde policías estatales habían improvisado un campamento para dormir, ya fuera sobre el piso o dentro de sus patrullas. Si los uniformados que describía el toques traían armas, era muy probable que ahí se encontraran, explicó el comandante municipal de Veracruz, ya que ese lugar era el destinado a los policías estatales, los únicos autorizados para portar armas de fuego.
Tras oír la historia, el comandante del grupo dio la orden de formarse, de manera que empezaron a salir de sus patrullas unos, otros se levantaban del suelo, todos somnolientos, despeinados y despistados. Ya formados sólo se veían sombras de diferentes estaturas, aun cuando prendieron un reflector que deslumbraba en lugar de ayudar a ver mejor. Enojado al oír lo de las insignias en las hombreras, lo que lo hacía sospechoso, el comandante de ese grupo amenazó al toques con demandarlo ante el ministerio público, donde tendría que sostener lo dicho. Intimidado, el toques dijo que no distinguía entre las sombras a los buscados. Entonces se acordó regresar a las ocho de la mañana, que es cuando los uniformados comienzan sus labores, para volver a pasar revista.
Regresamos a la hora convenida, pero el toques no apareció, ni los policías municipales de Veracruz y su comandante, por cambio de turno. Sólo estaban los estatales, que estaban comisionados ahí de fijo durante la feria. El comandante, alto, blanco, con insignias en los hombros, como lo describía el toques, nos aseguró que haría todo lo posible por aclarar el caso, pues él sabía cómo tratar a sus hombres y hacerlos decir la verdad.
Nos pidió un número de teléfono. Le dejamos el número de Ale y fuimos a desayunar a un restaurante cercano. No mucho tiempo después sonó el celular. Era el comandante. Quería platicar. Le dijimos dónde estábamos, llegó poco después, con algo envuelto en un periódico. Era parte de la mercancía que venía en la bolsa extraviada. Nos hizo firmar un papel “de conformidad” con lo recibido, donde nos desistíamos de levantar un acta ante el ministerio público.
Así, a la mexicana, se resolvió el extraño caso de la bolsa extraviada.

3/6/11
Tip
Sin duda en México es difícil proveerse de alimentos y artículos domésticos que cumplan los requerimientos para tener una alimentación sana y obtener los satisfactores de higiene en casa, sin dañar el medio ambiente.Si bien en los mercados populares es posible adquirir alimentos directamente de productores, esos centros de abasto están amenazados por la fuerte competencia de tiendas como Walmart, Chedraui y Soriana, que pueden bajar precios por medio de acaparar lotes o cosechas enteras de determinado producto, o importar otros de dudosa procedencia, sobre todo en cuanto a su posible origen transgénico, lo que permite a esas tiendas bajar los precios, a costa de la calidad alimentaria y ecológica de esos bienes.
Frente a lo anterior, por fortuna existen empresas que garantizan la calidad orgánica y ecológica de los productos que distribuyen -mismos que están certificados por las autoridades en la materia-, al mismo tiempo que promueven el comercio justo.
Una de esas empresas es la denominada Aires de campo (www.airesdecampo.com.mx), que pone a disposición su sistema de comercialización vía internet, entre muchos otros productos, de aceites y vinagres, cereales y harinas, tortillas, botanas, bebidas, carnes, shampoo, jabones, cremas y otros productos de cuidado personal, endulzantes, lácteos, vegetales frescos y artículos de limpieza biodegradables.
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El autor
- Croto
- Localidad: Tierra, Región: Vía Láctea, Mexico
- Pasante de la universidad de la vida, realiza estudios en ocio creativo y aplanado de calles y caminos con maestros como el profesor emérito Papirolas, el artista callejero Llanero Solitito y el padre Chinchachoma, protector de los niños de la calle. También le han dejado grandes enseñanzas los trotamundos argentinos denominados crotos en honor al gobernante de apellido Crotto, que permitió a los vagabundos viajar en los trenes sin pagar boleto. Los crotos proponen para mejorar la sociedad, entre otras cosas, volver al trueque, lograr que el trabajo sea creativo y edificante para los individuos, caminar o utilizar vehículos que no contaminan, como la bicicleta; en vez de vivir para acumular, traer a cuestas únicamente lo que se pueda cargar en una mochila; en síntesis, sustituir el ser por el tener. En su formación también ha recibido influencia de los anarquistas y socialistas utópicos, de los beatniks estadunidenses como Jack Kerouac, de los jipis promotores del amor y la paz, y de trovadores como José Alfredo Jiménez, Bob Dylan, Chavela Vargas, Rockdrigo González, Joaquín Sabina y José Cruz.








